20.3.09

Praga... en cachitos.


Praga es una ciudad bella, sin duda. Sin embargo, cuando llegué ya estaba destrozado, los pies de todo el tiempo usar botas empezaban a doler. Creo que desde el tren ya me veía muy mal, cabello largo, labios secos y sangrantes (después apareció el labello), ojeras y medio mugroso pues los esposos que iban conmigo en la cabina me dieron un sandwich, dulces y agua. Platicamos un poco, eran de Estados Unidos, pero vivian desde hace algún tiempo en Budapest e iban a Praga por cuestiones de trabajo. Platicamos otras cosas, que ahora por el tiempo y porque en realidad Praga si fue para mi en cachitos. Estaba cansado por toda la aventura húngara que enfrentarme a la nueva situación checa simplemente me partió en cachitos (empezando por los pies) Cuando el tren llegó a Praga quisé despedirme de ellos y los espere bajando el tren, pero los perdí de vista, no vi cuando bajaron. Los intente buscar en el anden y luego en la estación de tren pero habían desaparecido por completo... y yo, muy malagradecidamente, no me había despedido. Esto, dentro de mi lógica destinal a diferencia de Bertrand no entra en la categoría de "me los voy a volver a encontrar" sino en la de "me los tenía que encontrar", como si fuesen enviados divinos... y así fue, me dieron de comer, de beber y hasta dulces, me ayudaron con el mapa y a ubicar los hostales, me explicaron como funcionaba el metro y que lugares debería visitar. Una lindura de gringos... y no me pude despedir. Solo di gracias y sonreí mientras abandonabamos el tren, pero de verdad que nunca vi en que momento bajaron o como fue que desaparecieron.

Había llegado a Praga. El hostal era el siguiente paso, y aquí empieza todo en cachitos, para no aburrir.

Tarde alrededor de dos horas en llegar al hostal. Llegué a hora pico y entonces transportarse en camión y metro era un poquito problematico. Al final acaba caminando con todo y que los pies ya dolian. Lo encontré al fin, y era un lugar muy gringo a mi parecer. La recepcionista tenía todo el porte gringo y un inglés perfecto. El lugar era amable, las camas cómodas, los lockers funcionabab y todo estaba perfecto, menos mis pies. Pero era Praga, el final de mi viaje, no tenía tiempo para desperdiciarlo descansando. Me bañe y salí a buscar que cenar. Comí en un McDonalds que era lo más cercano al hostal. Sé que podría recibir quejas de todos diciendome que que hacia comiendo McDonalds en Praga, pero de verdad que no podía caminar mucho a encontrar algo ad-hoc a Praga y menos con el frío que hacía.


Pensé que no podría caminar mucho después. Pero con comida agarre valor y recorrí todo el centro de Praga caminando. Por ratos hacia mucho frío, por ratos se calmaba. Pero yo seguía caminando y perdiendome por las calles, porque aquello era un laberinto y me encantaba... Que me pierda no es algo muy común, de hecho una rareza. Y en Praga cada rato me perdía. Y me obligaba a quitarme los guantes y sacar mi mapa y buscar las calles y descubrir que estaba mal e iba en dirección totalmente opuesta. Era maravillosa esa sensación de estar perdido. En más de una ocasión camine nada más por caminar hasta que sintiera que había perdido totalmente el sentido de la orientación y volver a sacar el mapa (que además soy fan de los mapas) y ver que tan lejos había llegado y trazar una linea mental en el mapa que me dijera donde habia ya estado y que me había perdido. A veces así se me olvidaba el dolor de pies.

YA! Más rápido o nunca terminaré de escribir... y han pasado interesantes sucesos...



Entre a un antro llamado Friends, en miércoles de Karaoke muy divertido. Dormí algunas horas, al otro día tuve que comprar unos tenis, porque con las botas ya no podía caminar. Era mi último día antes de regresar a Polonia, recorrí el centro de Praga caminando, luego fui al castillo donde pase el resto del día y por la noche fue a un concierto de grandes éxitos clásicos que resulto increíble, aunque duró apenas una hora.



Ya, con mucho cansancio, pero la misma emoción subí al tren rumbo a Katowice en Polonia. Un poco triste porque me empezaba a despedir de Europa, volvia a Polonia y con eso empezaba de vuelta el viaje hacia México. Antes por supuesto me despedí de Praga que resulto ser muy amable, de espiritu masculino y fiestero. Muy jóven y tranquila. Me gusta Praga pero no me sentía parte, solo era un turista más... como muchos otros, y lo que dicen de que tiene hombres muy guapos es cierto... pero no fue tan sorprendente como me lo habían anunciado.



Subí al tren donde un ruso, porque el tren iba a Rusia, que no hablaba inglés me dirigió a mi compartimiento en el que había camas en vez de asientos. No proteste, porque además el ruso no entendía y ni yo a él. Por fortuna, había un tríptico explicando como funcionaba el tren y que me levantarían media hora antes de llegar a la estación. Me mantuve despierto hasta que abandonamos Praga, después acomode mis cosas, mande a dormir a Berny y Jené y yo... caí rendido, un poco triste, muy contento... yo seguía soñando... que había estado en Praga.

13.3.09

Budapest Noche 2 (y día...)

Y cuando se hizó de noche regresé a Keleti Pu por mi maleta, porque me sentía más seguro con mis cosas en el hostal que en la paqueteria, que parecia poco segura en la estación del tren. Cuando llegué y vi que mis cosas estaban intactas y tal como las había dejado me sentí avergonzado por la desconfianza hacia el buen hombre que amablemente me la entrego.

Fuí al hostal a dejar de nuevo la maleta, pero esta vez en autobus y en tranvía. Hice asombrosamente casi nada de tiempo. Acomodé mis cosas para dejar todo listo y no hacer mucho ruido a las 4.30 de la mañana para llegar al tren. Acomode mis cosas y me volví a salir. La ciudad de noche ahora parecia pacífica y agradable. Todo el miedo del día anterior se había convertido en cariño a una ciudad que parecia muerta por la niebla, el silencio y la tranquilidad con la que el mundo se movia por la superficie (el metro era otro caso).

Fui en busca del restaurante, que según la propaganda era buffet de todo lo que pudieras comer por 3500 HUF (algo asi como 250 pesos) y dije: Va. Llegue, solito. Comí como cerdo miles de cosas muy interesantes visualmente y que ahora confundo de sabor y a las que no les tome fotos porque se me acabo la bateria de la cámara. El vino una delicia, y los postres también. Y más vino y más vino. Delicioso. Y cuando estaba pagando la cuenta se me acerco un hombre de una mesa, donde abundaban los hombres guapos y algunas mujeres-no-tan-guapas. Bertrand se llamaba (lo recuerdo porque me dió su mail) que me invito a su mesa. Yo ya me iba y como no tenía planes para esa noche (porque pese a lo bien que me había tratado, no era lo mismo caminar a las 9 de la noche que a las 2 de la mañana por la ciudad), pensaba irme al hostal y buscar hostales en Praga. Sin embargo la invitación me intrigo y el hecho de que eran franceses.

Acepte la invitación. Me introdujo a sus amigos, eran en total 8, 4 hombres, 4 mujeres. No recuerdo sus nombres porque me los tiraron de golpe y eran muchos y con el tonito francés menos.

Su inglés era peor que el mío, pero con mucha paciencia nos comunicamos. A estas alturas todavia tenía la esperanza de que alguno fuera gay... al poco tiempo desapareció cuando descubri que habia 4 parejas. Total que no importo y estuve platicando a ratos con todos, sobre México, sobre Francia, sobre que sabía de francés, español, la educación en francia, cuánto ganaban, a que se dedicaban (todos menos Bertrand estudiaban biología y estaban de vacaciones por una semana) Bertrand trabajaba en algo que no entendí del todo, pero que involucraba dinero y trabajar en varios países, fue ahí cuando lo entendí... Bertrand era de los que les importo poco la escuela cuando descubrió que en el mundo había muchos lugares por conocer y que algunos años de la universidad era una pérdida de tiempo... quizá vi en él al Sal de Jack Kerouac, y Bertrand-Sal me dió su correo. (Que acabo de agregar a mi msn)

En camino a un bar, continué platicando, ahora con este muchacho muy inteligente que me recordó a Dawson, el de la serie, y que tenía el inglés más entendible, después de la novia de Bertrand. Como buen extranjero y mexicano, le decía porque tenía que visitar México y contandole todas las maravillas que había por acá y de lo barato que les resultaría a ellos (una vez pagado el avión) y el muy interesado me preguntaba sobre precios, lugares, y obviamente, seguridad.

Llegamos al bar, donde estuvimos por un rato más. Hasta eso de la 1 de la mañana que decidieron ir a dormir. Claro, yo estaba a unos 2 o 3 kms de mi hostal. Para ese momento ya no importaba, no había duda... Budapest me quería y yo igual. Salimos del bar, nos despedimos y tome estas fotos. No esta Bertrand ni su novia porque se quedaron en el bar y de hecho no me di cuenta de que se habían quedado hasta que vi que no nos alcanzaron. Una lástima, no me pude despedir de ellos. Que al final, puede ser no tan malo, porque en mi lógica destinal significa que me lo voy a volver a encontrar algún día. Además de que me dijo que cuando quisiera le mandará un mail para que lo visitará en Francia, en Avignon para ser exactos. Yo les dije lo mismo respecto a México.



Con mi confianza en la ciudad y a falta de otra opción, comencé a caminar, primero hacia el hostal y después con la intención de despedirme de la ciudad, yo ya muy contentito y en el nuevo mood: Pest-is-cool.

A las dos de la mañana empezó a hacer frío y fue cuando dije o me voy al hostal o encuentro un lugar donde tomarme una cerveza. Opte por la segunda. Fui a un barsito (sí, gay, nada más por curiosear) que estaba casi vacio y solo habia como 10 personas. El mínimo de consumo eran 1600 HUF y dije bueno, que total ya no hay nada más que hacer. Total que el lugarcito resulto curioso, en primer lugar estaba en un sótano. La mitad de la gente bailaba de esas canciones gay harto populares (entiéndase por ejemplo: Madonna) y había dos que tres húngaros agradables a la vista, entiéndase un 30% de hombres guapos. ¿Cuándo sucede eso en México. Por segunda vez me arrepentí de visitar Budapest en lunes. (La primera fue cuando todos los museos estaban cerrados)

Total que me acabe tomando 4 cervezas, y me divertia viendo gente que no se me acercaba, porque la pinta de extranjero se me notaba a kilómetros y más cuándo llegue y el barman no hablaba inglés y uno de los muchachos de ahí me tuvo que traducir. Era el único que iba solo y como soy re malo para eso de iniciar conversación me la pase entre leyendo una revista en húngaro y usando una computadora para mandarle mails a mi amiga, confesandole que el alcohol estaba haciendo efecto, a Armando que ya había encontrado mi motivación de vida y no era el alcohol y a mi hermana presumiendole que había conocido a unos franceses bien guapos (evitando la parte de las novias, obviamente)

Nos sacaron a las 4 de la mañana. Me fuí derechito a mi hostal, muy contento (que conste que no borracho) y ya no me importaba lo vampirezca que lucía la ciudad. Llegue al hostal a las 4.30, saque mis cosas del cuarto, cheque mi computadora y busque las primeras direcciones de cualquier hostal de Praga. Le dije a la rata que no podía pelear el día del festejo de cumpleaños porque no estaba en condiciones (por el tiempo, claro) ella cumple el 27 y yo el 1 de Marzo, entonces nos disputabamos quien iba a festejar el sábado 28. Toque a los encargados del hostal, diciendoles que me iba y que les dejaba las llaves. Tome mis cosas y sali a eso de las 4.50. Todavia tenia unos 5000 HUF y a esa hora no estaria abierto una casa de cambio y quien sabe si en Praga cambiarían Florintios por corona, no quisé arriesgarme y me metí a una tienda a comprar refresco y un licor muy húngaro que traían los franceses. Eran las 5.05. Comence a caminar rápido o lo más que se podía por la calle empedrada. Estaba en tiempo, no me preocupaba. No pasaba el tranvía ni se veía a lo lejos, por lo que decidi caminar. Estaba a 15 minutos de la estación de tren, no me preocupaba. Llegué a la avenida, donde estaba la estación de metro. Pensaba caminar hasta la estación, ¿pero para qué caminar si podría tomar el metro y desquitar mi pase de 24 horas?

Baje al metro.


El metro se acaba de ir. Hace un minuto, según el contador que en el caso de Budapest funciona diciendo cuanto tiene que paso el anterior. Me empezaba a poner nervioso. El reloj de la estación marcaba las 5.15 y solo era una estación. A lo mucho llegaria 5.25 al tren sin ningún problema. Mi experiencia me había dicho que pasaban entre 3 y 5 minutos.

¡Error!

Mi desesperación aumentaba una vez que el reloj llego a las 5.20 y el metro no llegaba. No podía salirme porque no llegaría. La opción ahora era el metro o el metro.

Cinco minutos después llego el metro.
Justo a tiempo - pensé, Si llego, si llego. 5.28 cuando baje del metro. Corri, subí las escaleras, entre a la estación y observe la lista de los trenes que iban a salir. No había ninguno que dijera Praga. Pregunté y...

Eran 5.32

¡MALDITA PUNTUALIDAD EUROPEA!

La vieja que me había vendido el boleto se reía en mi cabeza diciendome: ¡No es reembolsable, jajaja! ¡Solo se puede utilizar en esa hora y fecha, jaja! Yo no sabía si reírme con ella o llorar, supongo que también estaba alegre por el alcohol. Corrí a las taquillas de boletos. Mi felicidad de haber conseguido el boleto con la distancia más larga a un precio especialmente barato se desvanecia a cada paso hacia la taquilla. Pregunte por el siguiente tren, esperando una respuesta que involucrara tarde o noche de ese día y en mi cabeza la señora se reía de mí preguntando que iba a hacer todo el día y que tendría menos tiempo de conocer Praga.

Llegué a la taquilla. Otra mujer, menos amable y risueña me dijo que el siguiente era a las 9.28 de la mañana. No suena tan mal. ¿Y el precio? El mismo. Pufff! Que suerte! Pese a eso, seguía siendo el boleto más barato de todo el viaje, considerando la distancia.

One, please. Do you accept Euros?

No.

La mujer del día anterior me había dicho que sí. ¿Y ahora? Habia gastado mis ultimos Florintios en alcohol. No iba a cambiar más euros, además a esa hora ni habían abierto las casa de cambio.

No. Solo florintios y cualquiera de esas tarjetas- dijo señalando una lista donde aparecia Visa, Mastercard, y otras
¡La Tarjeta! Claro- se la dí.

(Nota: Mi papá me dió su tarjeta y número confidencial, por si alguna emergencia. Y esta claro que era una emergencia, además de que al tonto-yo se le olvido su tarjeta de débito en el escaner de la casa escaneandola para que le depositaran "en caso de emergencia", había sido una fortuna que mi papá me la hubiera prestado, de otra forma no podría arriesgarme a ningún caso de emergencia)

Recordé la clave en mi mente, listo para teclearla cuando la mujer me diera la terminal (como suele pasar en Polonia y Austria, asi habia sido aunque nunca la había usado a falta de una emergencia) y de pronto...

Me pasa el ticket para que lo firme.

¿QUÉÉEÉÉÉÉÉÉ?

Tuve un flashback al baño de mi casa, haciendo copias de la firma de mi papá hasta que saliera una confiable que convenciera al maestro de que mi papá había firmado mi examen con calificación reprobatoria. Claro que esta era un caso extraordinario, cualquier error y acabaria en una cárcel de Budapest. ¡Maldita traicionera Budapest, me hiciste creer que me amabas y yo te creí y ahora me traicionas! ¡Te odio!, pero no era momento de mi drama.

Concentrado: Una linea asi, otra así, vuelta, rayitas, circulitos y punto. Le entregué el ticket firmado.

La mujer lo vió un segundo y lo comparo con la tarjeta.

Tan. tan.

Me entregó la tarjeta y luego el boleto. No sé si suspire en ese momento, pero seguramente. Es chistoso que ahora que intento recordar la firma no puedo.

Me fuí a sentar más tranquilo. ¿Y ahora qué? Estoy cansado, tengo sueño y debo esperar 3 horas y media. Me acurruque en una banca y me dormí no muy cómodo alrededor de una hora hasta que el frío-más-frío me despertó. Estaba temblando, el frío era insoportable. Me levanté buscando un lugar donde quedarme, lo único abierto era un cibercafé. Entre y salí a los 30 segundos porque no tenían sistema.

Me estaba congelando y no sabía que hacer. Budapest me sonreía maliciosamente. Salí a la calle buscando algún lugar. Y de pronto ahí estaba, el único lugar abierto a las 7 de la mañana. Como caído del cielo. Budapest, ahora siendo amable me daba una lucecita de esperanza. No moriría de frío: Había un McDonalds abierto. Con conexión a internet. ¡Yupi!

Fuí. Tuve que buscar en todas mis bolsas, mochila y maleta juntando todos los florintios en moneda que se habían perdido en mis cosas. Al final logré juntar para un café. Me fuí a sentar a una mesa, saqué mi computadora y me encontré a Nico, Ernesto y Rosa. Y me queje con ellos de la puntualidad europea tan horrible en estos casos. Busque más hostales, descargue mis fotos, las acomode mientras esperaba. A las 9 salí con toda la cautela posible. A estas alturas, había que tener cuidado con Budapest... podría estar esperando hacer una última travesura de ser posible... como atropellarme, asaltarme, que perdiera el boleto, o que me presentará al amor de mi vida justo en el momento en el que el tren avanzará en dirección a Praga.

Nada de esto paso y pude subir al tren a las 9.15


Fue entonces cuándo comprendí la relación amor-odio entre Budapest y yo. Era una relación enfermiza, incomparable, adictiva, necesaria, maravillosa. Estaba seguro en el tren, eso aseguraba que estaría lejos de Budapest en poco tiempo. Aseguraba mi existencia y que nada malo me fuera a pasar y que no moriría congelado. No había de que preocuparme, en el tren estaba seguro...

El tren comenzó a moverse. Nos íbamos, a la hora puntual. Prometí que si saliamos tres minutos tarde iría a reclamar mi boleto. Pero no, en punto de las 9.28 el tren comenzó a moverse. La puntualidad europea a mi me sigue pareciendo cosa de magia.

Y fue entonces qué pensé que me gustaría quedarme. Esa sensación que solo Budapest me provoca, ese miedo y maravilla mezclado, el misterio. Su silencio. Y ahora que lo pienso, esa dualidad (muy entendida entre los piscis) entre la parte Buda (que es masculina) y la parte Pest (que es femenina), y toda mi experiencia-Budapest fue así, oscilante entre lo sublime y el miedo. Ahora que me iba no quería. Sentía a los ojos invisibles de Budapest observandome mientras huía. Mirando por la ventana prometí volver. No había terminado con Budapest, no era una conquista completa. No me pertenecía, se negaba a ser mía. Debía volver. Pero el tren seguía avanzando y ahora sentía como Budapest lamentaba mi partida y yo lamentaba haber huido. Volveré quisé gritarle por la ventana, pero no me pude levantar y en vez de eso yacia en mi asiento, junto a una pareja de señores. Estaba muy cansado. Me tape con mi chamarra y aunque el asiento no era particularmente cómodo caí rendido.

Sabía que Budapest sabía que volvería y yo sabía que volvería. Es la base de la relación amor-odio te vas cuando tienes demasiado, pero siempre vuelves de forma irremediable. Y yo estaba embriagado de Budapest y sé que Budapest me quería. Me había cuidado y realmente nada malo me había pasado. Amaba Budapest, en solo un día... solo estaba celosa de que la comparará con Viena y se planteó como reto darme una experiencia única y personal. Lo había conseguido.

Budapest Te Amo, y sabemos que volveré...

Dormido salí de Hungría. Desperté en Eslovaquia. Volví a dormir mientras me adentraba en terrenos de la República Checa.

(SECRETO: Jené no sabe nada de los franceses, esa noche los deje en la maleta contra su voluntad, advirtiendoles que no quería que un vampiro se los chupará, si Jené se enterá que en vez de vampiros encontré franceses me odiará por el resto de mi vida)

10.3.09

Ecos de cumpleaños.

¡Un año de blog!
Bueno, fue ayer, pero no lo recordé hasta hoy...
Gracias a los fans, seguidores, visitantes y a los que cayeron por error...
Y la culpa la tiene este muchacho, que me introdujo al vicio de blog un año atrás.
y aquí sigo...

En otras cosas, y como lo prometí, dos personas ya cumplieron con ese puntito sobre continuar el festejo.
Aquí estrellita para Oscar, que el viernes invito al Marrakesh... donde oí la canción de Kabah que nos perdimos la semana pasada.

Y a Ale M, que en vez de cerveza se disparo un café este lunes que la fuí a visitar a la escuela, después de que me recordó cuanto se había reído de mi el día del Lipstick.

2.3.09

Recordatorio

Las personas que aparecen en la lista, se les recuerda que en los días pasados prometieron continuar el festejo o en su defecto, invitarme alguna cerveza o paleta de ron. Que esta nota sirva como recordatorio, y prometo de que en caso de que lo cumplan se les anotará una palomita junto a su nombre y una entrada de blog en agradecimiento. Aquí los nombres, en orden en que lo fueron prometiendo.

1. Oscar
2. Maribel
3. Ale M.
4. Tania
5. Denisse

1.3.09

Créditos de Cumpleaños

No puedo escribir aún lo increíble y divertido que estuvo la noche anterior. (No sin antes terminar de anotar mis aventuras por Europa) Pero puedo dejar los créditos de las personas que fueron parte importante de la noche. Por orden alfabetico, claro. Me recuerda a la escena del grinch, en la que esta en la montaña y por orden alfabetico con el directorio telefonico se pone a gritar cuanto odia a los quienes, en el caso mío es al revés, como agradecimiento...

Ahora, quizá estaria interesante que cada quien escribiera un poco de lo que paso anoche (en caso de que algo se me haya olvidado) y una vez terminado mi viaje por Europa, pasaré a colocar la cerecita del pastel del 1 de Marzo, osease mi cumpleaños... Ya sin darle más vueltas, la lista...

1. Adrián
2. Ale M.
3. Ale L.
4. Alexawers
5. Darío Alejandro
6. Eduardo, mi hermano
7. Eduardo, Lalo, mi amigo
8. Eduardo, Lalo, el novio de Ale
9. Eduardo Contreras
10. Ernesto
11. Jorge Cuevas, La prima
12. Lizbeth
13. Luis Javier, el buho
14. Maribel
15. Nico
16. Oscar
17. Raúl
18. Rosa
19. Walter
20. Ximena, ratita
21. A los amigos de mis amigos que también fueron y me felicitaron...

A todos, GRACIAS...
Los 22 empiezan increíbles y me siento de maravilla...
Abrazos, Besos exponencialmente contentitos...

27.2.09

Noche y Día 1 en Budapest

He regresado a México, y sin embargo bloggerilmente me quede atrapado en Viena y todavia con varias escalas por contar antes de decir que estoy de nuevo en mi casita. Completo y muy contento... por eso, y antes de que empiece a olvidar cosas, aquí... BUDAPEST.

En el mood vienés llegue a las 11.30 pm a Budapest, esperando primer mundo y nada más sali de la estación de tren y ¡sopas! un mundo de diferencia. Que el hostal estaba a diez minutos caminando y pensé: ¿Qué son diez minutos? Además voy a ir conociendo la ciudad... Cuando sali del tren me sentí transportado a la ciudad de México, al centro histórico antes de que empezaran todas las obras de recuperación... Intente investigar como moverme, pero el metro nadamás no lo encontre (sino hasta el otro día) y la gente que venia en el tren desapareció casi mágicamente... Afuera, solo varios vagabundos... yo y mi confianza me hicieron pensar que no podía ser tan grave y como no encontraba el metro y no pensaba volver a bajar al paso a desnivel, porque baje una vez y subi casi corriendo cuando varios vagabundos se que me quedaron viendo mientras buscaba la entrada al metro que di por cerrada, porque todo parecia estar en obras y obviamente que en húngaro uno no entiende nada.

Total que me arme de valor... me ajuste la mochila y jale mi maleta con llantitas y me eche casi casi a correr en dirección hacia donde estaba el hostal... Obviamente el golpeteo de las llantas en la calle empedrada parecia llamar más la atención de uno que queria pasar desapercibido... Total que camine y camine en una avenida con no muchos carros y todas las paredes grafiteadas, con la sensación constante de que algo me estaba vigilando. Al final di la vuelta en la calle en la que debia dar vuelta y continue caminando y mirando el mapa de vez en cuando, tal cual un juego de Silent Hill, las calle no estaba del todo vacia, pero todo el que aparecia cruzaba la calle y desaparecia inmediatamente en otra. Para mi fortuna encontré rapidamente la calle del hostal y no era para nada bonita y amigable, unos vagabundos acostados en la esquina me hicieron bajarme de la banqueta y seguir por la calle empedrada (con piedras más grandes) con las que hacian más ruido las llantas. Y ahi enfrente estaba el hostal, en ese edificio, solo tenia que atravesar un jardin que parecia lo más peligroso del mundo y en el que podia verme tirado muerto hasta que mi cuerpo descompuesto y putrefacto se perdiera con la tierra, y en el pasto... Agarre valor, que total, ya que me quedaba.... y lo crucé casi con los ojos cerrados. Y llegue al hostal. Un edificio normal, pero con un anuncio del hostal. Toque el timbre y tardaron algunos minutos en contestar, mientras yo solo volteaba de un lado a otro para ver si alguien o algo me seguia (yo estaba en el mood Silent Hill). Contestaron. Le dije que no tenia reservación (porque asi soy yo) y queria ver si tenian una cama para dormir. Me dijo el hombre en el interfon que si, me abrió y me dijo que subiera al primer piso... La puerta se abrió y adentro era literalmente una vecindad (como en México, no me sentía para nada en Europa, mucho menos después de Viena) Claro, no me podían haber matado en el jardin porque seguramente todos estan esperandome aqui... Un lugar claustrofobico, chiquito, con muchas ventanas y todas las luces apagadas y yo con la sensación de que alguien me observaba desde las sombras. Subi las escaleras hasta el primer piso y llegue a un departamento típico de vecindad mexicana. La puerta estaba abierta. Entré. Total, ya que más puedo hacer...

Pero adentro se respiraba un aire hogareño y seguro, donde seguramente los monstruos de las sombras no me harían daño. Habia un alivio en mí. Un hombre veía Babel en la salita del lugar que lucia apretado y pequeño. De la cocina salió un hombre que me saludo en inglés y me dijo que llenará una hoja. Termine de llenar mis datos y después de un rato (algo largo) volvió a salir el hombre con unas sábanas para la cama. Me llevo a uno de los cuartos con ocho camas. Encendió la luz, y me dio las indicaciones de cual era mi cama y mi locker. Se fué. Ordene rápidamente mis cosas y volvi a salir con mi compu a la sala. La clave según me había dicho era "Aboriginal"... $&%che internet de $"#$"a... no me abria ninguna página, no podia checar el horario para el siguiente tren. Seguí peleandome con el internet hasta las 2 de la mañana. Después me rendi y me puse a recorrer el lugar... habia muchas hojas pegadas en una pared, diciendo como evitar a los ladrones, de no andar con objetos valiosos por la calle y demás medidas de seguridad... Afuera, la ciudad amenazante... Y yo, adentro, seguro por ahora... ¿qué pasaría cuándo saliera?

Sabia, porque habia checado antes que habia un tren que salia a las 5.30 am del martes (un día después) y ese queria tomar, para llegar con tiempo al siguiente destino. Pero, ¿cómo le iba a hacer para salir a las 5 de la mañana del siguiente día, con computadora, dinero, tarjetas, Berny y Jené. Pensando en eso, me fui a dormir. Intranquilo.

Por la mañana, cuando desperte, vi que las computadoras funcionaban normal. Saque la mía y el internet funcionaba maravillosamente... No puede ser tan malo, pensé. Cheque los trenes, y si, habia uno a las 5.30 am. Debia tomar ese. Pero no iba a pasar la noche en la calle, y debia encontrar un lugar donde dejar mis objetos de valor y el locker del hostal era un truco barato que simulaba cerrar, pero no cerraba nada. "En la estación de tren debe haber lockers" pensé, asi que fuí con todas mis cosas, y pague una noche en el hostal, para asegurar que tendría un lugar donde pasar la noche hasta las 5 de la mañana.

En la calle ya había vida, ya no se veía tan terrorífica como la noche anterior. Sin embargo, había un silencio raro, y la gente parecia vampiro. Con los característicos ojos, pomulos, mandíbula y orejas... Todos! Muy raro. Arrastrando mi maleta (por las rueditas sobre la calle empedrada) llegué de nuevo a la estación de tren que se veía más amigable. Cambié Euros por Florintios y fui a comprar mi boleto de las 5 de la mañana. Sorprendido que al ser la mayor distancia era el menor costo. Claro que la señora que vendía boletos me aclaro que al ser de bajo precio solo podía ser utilizado a esa hora y no era reembolsable. ¡Claro, no importa! Es una ganga!... Con mi boleto me fuí a dejar las maletas al locker, que resulto que no era locker... sino paqueteria y de seguro no se veía nada... Total que casi me desmayo dejando mi compu y pasaporte en la maleta que el hombre que atendía se llevo hasta un estante. Me dió a cambio una nota con un número marcado... ¿pues ya que hacia? Me intente tranquilizar yendo a la oficina de información turística por un mapa de la ciudad e información sobre como llegar al centro. La chica muy amable me explico como llegar al centro de la ciudad y sobre por donde deberia empezar mi recorrido. Salí de la estación, compré mi boleto por 24 horas de transporte y tome el autobus que me dejaria hasta el centro. Diez minutos después, estaba listo para conocer la ciudad. Aunque seguía pensando en mi computadora y el pasaporte y medio preocupado de que me fueran a asaltar y se fueran a robar a Berny y Jené. Y con esa sensación comencé a recorrer la ciudad. Silenciosa. Nublada. Imponente. Antigua. Misteriosa. Aquí en imágenes:



Eso sí, Berny y Jené se la pasaron bomba...
yo obviamente no les dije nada de los vampiros.












Hasta que por sí solos se dieron cuenta de que había algo raro...
Pero por supuesto, mis valientes muchachos no se dejaron asustar...

Cuando salimos del laberinto, la parte Buda ya nos pertenecía... ahora era hora de dirigirnos a la parte Pest para lograr una conquista completa:






Cuando nos empezabamos a caer bien, Budapest puso una barrera soltando nieve y un frío de muerte. Me estaba poniendo retos, la mujer de Budapest (porque así de caprichosa, no había de otra, tenía un espíritu femenino). Y yo empeñado en desenmarañar su secreto, su encanto. Y ella celosa de no dejarme. Y a dónde quiera que iba me estaba vigilando, con curiosidad solo para saber que tan lejos llegaba... Y ya con el frío que me subo al metro, checando mi mapa para ver que podía hacer y en dónde... Aquí llegue:


Y de pronto... Comenzó a oscurecer... otra vez...


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