31.3.09

París en 22 horas


Hora 1; 3 pm
Llegada al Charles de Gaulle, maletas, buscar donde dejarlas. Me preocupaba donde dejar las maletas, y temía tener que cargar con 2 maletas de 20 kgs más compu, más mochila de Berny y Jené. Afortunadamente, encontré donde dejarlas sin problemas.

Hora 2; 4 pm
Investigar sobre el tren, subirse al tren rumbo a la ciudad. Intercambiar trenes en Gard du Nord, París a la vista. Sabia que contaba con poco tiempo de luz de sol, por lo que solo podía ver algo antes de que anocheciera. La respuesta era obvia.

Hora 3; 5 pm
Llegada a la Torre Eiffel, bajando del tren en La Motte-Picquet Grenelle y caminando por todo el Champs de Mars.

Hora 4; 6 pm
Torre Eiffel, fila para comprar el boleto.

Hora 5; 7 pm
Torre Eiffel, fila para subir al punto más alto. Primera mitad de la Torre Eiffel, formado frente a unos polacos. Polonia seguia tras de mí.


Hora 6; 8 pm
Punto más alto de la torre eiffel, desde ahí todo se veía tan cercano. Descenso de la torre Eiffel, caminar hasta el metro, transporte hasta La Bastilla. Varsovia al oriente, 1374 kms de Marek, quizá menos porque él a esa hora ya iba de regreso a Wodzislaw Slaski. No puedo negar que era una sensación nostalgica mezclada con emoción de estar en París. Era un punto medio entre mi yo en Polonia, y mi yo mexicano. Una pequeña escala.

Hora 7; 9 pm
Metro, Caminar de La Bastille hasta el hostal. Me registre en el peor hostal del mundo y el más caro. 20 euros, y solo habia una llave para las 6 personas, si habia alguien adentro debías tocar. No tenía conexión a internet. Y el baño era un asco. Me salí enojado y dispuesto a pasearme por todo París con tal de no dormir ahí.

Hora 8; 10 pm
Regrese al hostal, porque había olvidado el mapa. Salir del hostal en busqueda de pilas para la cámara. Si no, no tendría pruebas suficientes de que había estado en París. Me baje del metro en Concorde y de ahí camine hacia St-Lazare y calles aledañas sin encontrar nada de baterías. La desesperación aumentaba al no encontrar tienda abierta.

Hora 9; 11 pm
Empieza la desesperación por las pilas, y el hambre, me empiezo a sentir cansado. No hay tienda abierta. Nada, domingo por la noche y París esta muerto. Y yo al otro lado de la ciudad, de donde estaba mi hostal. A eso de las 11.40 me subi al metro en dirección a Champs Elysees. A las 11.58 entré a la única tienda a punto de cerrar.

Hora 10; 12 am
Aparecen pilas, casi milagrosamente, abandono la tienda y cierran automáticamente. Ya nada importaba, tenía las pilas. Camino por Champs Elysees hasta el Arco del Triunfo. Tomo las respectivas fotos y decido caminar rumbo a la torre eiffel. Jené muy contento porque va a tener más fotos en París. El arco del triunfo... nunca tan impactante como en vivo.



Hora 11; 1 am
La torre Eiffel de noche. Me empieza a dar miedo caminar de noche, al final, quien sabe que tan agresiva podría ser París con los extranjeros. A la 1 am, se apagan las luces de la Torre Eiffel, con una lluvia de puntitos blancos sobre ella. No había de otra, el metro estaba cerrado, tendría que atravesar el centro de la ciudad para llegar al hostal. Las calles vacías. Me moría de hambre. El único restaurant abierto las 24 horas en todo París. Hasta parecia magia y me alentaba a recorrer París de noche, de otra forma no sé qué habría hecho.



Hora 12; 2 am
Continuo caminando hasta Hotel des Invalides y por toda la explanada. París muerto, sin luces. Me pertenecía, era París todo para mí. Pocos carros y nadie más caminaba por las calles. Muert

Hora 13; 3 am
Camine hasta el Louvre, por Champs Elysees hasta la Concorde y después zigzageando a ambos lados del Sena. Estaba cansadisimo, y los pies dolían, pero no podía dejar de caminar. Y maravillarme ante París de noche. Ante el Louvre me senté un momento. Pensé en toda la historia del arte en París, hasta llegar a Godard. ¿Habrá Godard recorrido las calles de París de madrugada solo y sin nadie?


Hora 14; 4 am
Continuó caminando hasta NotreDame. De nuevo zigzageando por el Sena, caminaba más, pero me encantaba cruzar los puentes y detenerme a la mitad a observar el Sena tan tranquilo y sereno... Sí, para entonces, lo había descubierto... París tiene algo, que se te mete en la cabeza, en los ojos, en el alma... silencioso, rápido, efectivo. Y en 14 horas lo había descubierto. Con todo y que a las 10 de la noche había odiado haberme quedado en París.


Hora 15; 5 am
Al pasar por el puente de St Michel me sentí un verdadero miserable, y no me quitaba de la cabeza la canción de Los Miserables. Me sentía como tal, cabello largo, uñas largas, no me había bañado desde temprano. Por el frío me infecte bajo la nariz y en la barbilla y de vez en cuando sangraba y ardía horrores. Tenía sueño y me dolían los pies, ya empezaba a cogear. Caminamos de NotreDame al hotel de Ville. Donde Berny y Jené estaban que se querían subir al carrusel, pero estaba cerrado.


Hora 16; 6 am
Nos sentamos en una banquita frente al hotel de Ville junto al Sena, esperabamos que amaneciera pronto. Al fin mis pies descansaban. Y hasta pude dormir unos minutitos. A estas alturas ya no le tenía miedo a París. Nada iba a pasar. El frío empezo a ser más fuerte. Y Paris comenzaba a moverse, como despertando.

Hora 17; 7 am
Amaneció en azul mientras caminabamos de un lado a otro, como huyendo del frío. Un amanecer harto bonito, que llego a eso de las 7.30 de la mañana. Jené más feliz que nunca. Ni sueño tenía.

Hora 18; 8 am
Entramos a NotreDame, Berny y Jené bien escondidos por si no los dejaban entrar. Saliendo fuimos directo al hostal por el desayuno y las cosas.


Hora 19; 9 am
Desayunamos, el peor desayuno hostelero, muy adhoc al hostal. Ya ni ganas tenía de enojarme, como tampoco tuve ganas siquiera de despedirme y avisar que me iba, total que en algún momento se iban a dar cuenta. Y me fui en dirección a MontMartre a mi última escala antes de despedirme de París. En el camino compre unas postales.

Hora 20; 10 am
El moulin rouge. No me iba a ir sin conocerlo, un día antes no pude ir porque me alejaba de todo. Y entrar al show era sumamente caro, para mi en esas circunstancias, además de que pedían ropa de gala que no traía. Antes de irme, pase rápido a la oficina postal donde le envíe una postal a Marek diciendole en breve que quizá en 20 años... A mi me envíe una celebrando que fuera el primer viaje de muchos. Después subí de nuevo al metro.



Hora 21; 11 am
El metro rumbo a Charles de Gaulle. Jené llorando que no se quería ir. Le tuve que prometer que volveriamos pronto. Berny me ayudo diciendole que volveríamos con toda la banda de peluches. A las 11.30 recogimos las maletas y las fuimos a documentar de nuevo, esta vez al otro lado del Charles.

Hora 22; 12 am
Documentación de equipaje. Revise rápidamente en internet alguna respuesta de Marek. No había, le envíe un mensaje a su celular y saque la lista de hostales para la siguiente parada. Berny cayó dormido en la maleta mientras Jené seguía todo triste porque abandonabamos París.


A la 1 pm despegamos hacia América.


29.3.09

Adiós Polonia

Desperté y afuera estaba todo cubierto de nieve. Eran las 5 am, pocos minutos después me fue a tocar el del tren. Ya no era el mismo ruso. A las 5.30 llegue a Katowice, de vuelta en Polonia, sentí como si hubiese pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Marek desde la ventana del tren a Viena, pero apenas habían pasado cinco días. Estaba oscuro. Baje del tren y fui a comprar mi boleto para Bielsko Biala, y la mujer apenas y me entendió. El tren salia a las 6. Llegó y partí para Bielsko, de nuevo... un poco preocupado, porque había tardado dos días más de lo programado y no sabia cuál era la situación ahí.
Bielsko estaba hundida en la nieve. Para uno que no esta acostumbrado a la nieve, aquello era un pasaje apocalíptico, la nieve me llegaba a arriba de las rodillas y con la maleta de llantitas, los 10 minutos de la estación de tren al teatro se convirtieron en unos 45 minutos. Llegué al teatro a apurarme a terminar los créditos. Los termine a las 10 am, y después fui a dormir un poco. A la hora de la comida hable con Ewa y me dijo todo lo que tenía que cambiar, que era un poco. Todo el jueves me la pase trabajando. Y nada más. Después de las 9 pm, había muchos otros cambios que hacer... No dormiría... pero me quede dormido a eso de las 5. Y no termine. Vi la primer función mientras dejaba haciendo los renders. La primer función era una prueba, la verdadera premiere sería en domingo, aunque yo ya no estaría ahí.





Era Viernes y quede con Marek. Nos veríamos por la tarde para pasar el fin de semana juntos. Tenía que terminar todo para las 4 pm. Y ya iba de gane. A las dos hable con Ewa, estaba contenta, la presentación había sido buena y solo faltaba un poco de ensayo con los actores. La directora del teatro también estaba satisfecha. Le dije a Ewa que me iría por la noche a Kraków con Marek y de ahí nos iríamos a Varsovia. La noticia la sacó un poco de onda, y me invitó a comer, donde platicamos de toda la experiencia, me regalo unos chocolates al igual que Mariska quien me dio galletas de gengibre cubiertas de chocolate.



A las 5 de la tarde llegó Marek. Fuimos al teatro, me acompaño a guardar mis cosas. Me despedí de los actores, quienes se mostraron muy amables y me regalaron una pelota luminosa que utilizaban en la obra y de la que me dijeron el nombre que ahora no recuerdo. Me despedí de todos, mientras ensayaban por última vez. A las 8 salí del teatro con Marek rumbo a Kraków (Cracovia).



A las 10.30 llegamos a Kraków y dejamos las cosas en un locker, fuimos a recorrer la ciudad de noche, ahora nevada a diferencia de la primera vez que fui con Ewa, hacia ya dos semanas. Caminamos un buen rato por las afueras del castillo y junto al río. Me empezaba a sentir melancólico. Acabamos en un antro llamado Cocoon, cuando el frío era demasiado intenso... el antro estaba más vacío que nada, pero aún así nos divertimos con la música que resulto ser muy similar a cualquier antro pop/gay hasta las 3 de la mañana que nos corrieron.



Fuimos a buscar hostal por todo el centro de la ciudad, pero todos estaban llenos, hasta las 5 am logramos encontrar uno. Subimos y caímos rendidos hasta las 11 am, bajamos a desayunar y a las 12 ya estábamos fuera otra vez. Fuímos al Wawel (castillo) entramos a la catedral, campanas, fotos, souvenirs y demás... comimos rápidamente en una galería. Y compramos wodka para traérmelo y para celebrar por la noche.




A las 7 pm salió el tren rumbo a Warsaw (Varsovia).

Regresaba a mi primer contacto con Polonia; Varsovia. Había que cerrar el ciclo y dentro de poco tiempo estaría muy lejos de la nieve, de Polonia, de Ewa y los demás del teatro y sobre todo de Marek. Que tenía una cara de tristeza que no debía decir nada y yo tampoco me atrevía a preguntarle que tenía. Además de que le dolía la cabeza y el estomago.

Llegamos a Varsovia a las 10 de la noche. Marcin nos esperaba ahí para llevarnos a su casa. Platicamos hasta altas horas de la noche sobre tantas cosas. Cine, música, teatro, Varsovia, México, Ingleses, Polonia, países europeos, México, cocodrilos, tiburones y todo al ritmo del wodka, cigarros y cena que Marcin nos preparó. Fue una noche harto linda, con Varsovia viéndonos de noche desde la ventana del departamento. Yo estaba feliz, Marek también, Marcin también. Marcin se fue a dormir. Seguimos platicando y después... desperté, no sé en que momento me quede dormido, es la primera vez que no puedo trazar que fue lo que paso. Eran las 7.30 am. Marek ya estaba despierto. Su cara se notaba triste. Varsovia de día se veía amable, melancólica... era hora de decir Adiós.



Desayunamos, y salimos rumbo al aeropuerto en el auto de Marcin. Llegamos, y nos despedimos de Marcin. Marek me acompaño a hacer el check in... No había mucho que decir, por el contrario los silencios decían mejor lo que pensábamos.

(Podría escribir todo lo que cruzaba por mi mente en aquel momento, pero me parece que un post muy largo aburre y que esa sensación de dejar un lugar, o del regreso de un viaje es un lugar común)

Finalmente me despedí de Marek. Había una sensación extraña, como si lo fuese a volver a ver, quizá por eso no me sentía mal y no me puse a llorar como lo hago en esos casos. Ni una vez arriba del avión lloré. Estaba despejado, por lo que pude ver mientras despegábamos como me alejaba de Polonia. No me sentía mal, al contrario, contento... había estado ahí, había conocido gente increíble e interesante, tenía nuevos amigos y todo había salido de maravilla. Estaba listo para lo que seguía... La otra de porque no me sentía mal era porque aún faltaba un poco de aventura más antes de volver a mi camita...

No sé y no me siento con la certeza de que regresaré a Polonia, me despedí casi seguro de que sería la última vez en mi vida que estaría ahí, no puedo asegurar porque, pero esa es la sensación... por el contrario, a Marek sé que lo volveré a ver fuera de Polonia, en algún lugar de este ancho mundo que después de este viaje se empequeñeció notoriamente... En México, probablemente...



20.3.09

Praga... en cachitos.


Praga es una ciudad bella, sin duda. Sin embargo, cuando llegué ya estaba destrozado, los pies de todo el tiempo usar botas empezaban a doler. Creo que desde el tren ya me veía muy mal, cabello largo, labios secos y sangrantes (después apareció el labello), ojeras y medio mugroso pues los esposos que iban conmigo en la cabina me dieron un sandwich, dulces y agua. Platicamos un poco, eran de Estados Unidos, pero vivian desde hace algún tiempo en Budapest e iban a Praga por cuestiones de trabajo. Platicamos otras cosas, que ahora por el tiempo y porque en realidad Praga si fue para mi en cachitos. Estaba cansado por toda la aventura húngara que enfrentarme a la nueva situación checa simplemente me partió en cachitos (empezando por los pies) Cuando el tren llegó a Praga quisé despedirme de ellos y los espere bajando el tren, pero los perdí de vista, no vi cuando bajaron. Los intente buscar en el anden y luego en la estación de tren pero habían desaparecido por completo... y yo, muy malagradecidamente, no me había despedido. Esto, dentro de mi lógica destinal a diferencia de Bertrand no entra en la categoría de "me los voy a volver a encontrar" sino en la de "me los tenía que encontrar", como si fuesen enviados divinos... y así fue, me dieron de comer, de beber y hasta dulces, me ayudaron con el mapa y a ubicar los hostales, me explicaron como funcionaba el metro y que lugares debería visitar. Una lindura de gringos... y no me pude despedir. Solo di gracias y sonreí mientras abandonabamos el tren, pero de verdad que nunca vi en que momento bajaron o como fue que desaparecieron.

Había llegado a Praga. El hostal era el siguiente paso, y aquí empieza todo en cachitos, para no aburrir.

Tarde alrededor de dos horas en llegar al hostal. Llegué a hora pico y entonces transportarse en camión y metro era un poquito problematico. Al final acaba caminando con todo y que los pies ya dolian. Lo encontré al fin, y era un lugar muy gringo a mi parecer. La recepcionista tenía todo el porte gringo y un inglés perfecto. El lugar era amable, las camas cómodas, los lockers funcionabab y todo estaba perfecto, menos mis pies. Pero era Praga, el final de mi viaje, no tenía tiempo para desperdiciarlo descansando. Me bañe y salí a buscar que cenar. Comí en un McDonalds que era lo más cercano al hostal. Sé que podría recibir quejas de todos diciendome que que hacia comiendo McDonalds en Praga, pero de verdad que no podía caminar mucho a encontrar algo ad-hoc a Praga y menos con el frío que hacía.


Pensé que no podría caminar mucho después. Pero con comida agarre valor y recorrí todo el centro de Praga caminando. Por ratos hacia mucho frío, por ratos se calmaba. Pero yo seguía caminando y perdiendome por las calles, porque aquello era un laberinto y me encantaba... Que me pierda no es algo muy común, de hecho una rareza. Y en Praga cada rato me perdía. Y me obligaba a quitarme los guantes y sacar mi mapa y buscar las calles y descubrir que estaba mal e iba en dirección totalmente opuesta. Era maravillosa esa sensación de estar perdido. En más de una ocasión camine nada más por caminar hasta que sintiera que había perdido totalmente el sentido de la orientación y volver a sacar el mapa (que además soy fan de los mapas) y ver que tan lejos había llegado y trazar una linea mental en el mapa que me dijera donde habia ya estado y que me había perdido. A veces así se me olvidaba el dolor de pies.

YA! Más rápido o nunca terminaré de escribir... y han pasado interesantes sucesos...



Entre a un antro llamado Friends, en miércoles de Karaoke muy divertido. Dormí algunas horas, al otro día tuve que comprar unos tenis, porque con las botas ya no podía caminar. Era mi último día antes de regresar a Polonia, recorrí el centro de Praga caminando, luego fui al castillo donde pase el resto del día y por la noche fue a un concierto de grandes éxitos clásicos que resulto increíble, aunque duró apenas una hora.



Ya, con mucho cansancio, pero la misma emoción subí al tren rumbo a Katowice en Polonia. Un poco triste porque me empezaba a despedir de Europa, volvia a Polonia y con eso empezaba de vuelta el viaje hacia México. Antes por supuesto me despedí de Praga que resulto ser muy amable, de espiritu masculino y fiestero. Muy jóven y tranquila. Me gusta Praga pero no me sentía parte, solo era un turista más... como muchos otros, y lo que dicen de que tiene hombres muy guapos es cierto... pero no fue tan sorprendente como me lo habían anunciado.



Subí al tren donde un ruso, porque el tren iba a Rusia, que no hablaba inglés me dirigió a mi compartimiento en el que había camas en vez de asientos. No proteste, porque además el ruso no entendía y ni yo a él. Por fortuna, había un tríptico explicando como funcionaba el tren y que me levantarían media hora antes de llegar a la estación. Me mantuve despierto hasta que abandonamos Praga, después acomode mis cosas, mande a dormir a Berny y Jené y yo... caí rendido, un poco triste, muy contento... yo seguía soñando... que había estado en Praga.

13.3.09

Budapest Noche 2 (y día...)

Y cuando se hizó de noche regresé a Keleti Pu por mi maleta, porque me sentía más seguro con mis cosas en el hostal que en la paqueteria, que parecia poco segura en la estación del tren. Cuando llegué y vi que mis cosas estaban intactas y tal como las había dejado me sentí avergonzado por la desconfianza hacia el buen hombre que amablemente me la entrego.

Fuí al hostal a dejar de nuevo la maleta, pero esta vez en autobus y en tranvía. Hice asombrosamente casi nada de tiempo. Acomodé mis cosas para dejar todo listo y no hacer mucho ruido a las 4.30 de la mañana para llegar al tren. Acomode mis cosas y me volví a salir. La ciudad de noche ahora parecia pacífica y agradable. Todo el miedo del día anterior se había convertido en cariño a una ciudad que parecia muerta por la niebla, el silencio y la tranquilidad con la que el mundo se movia por la superficie (el metro era otro caso).

Fui en busca del restaurante, que según la propaganda era buffet de todo lo que pudieras comer por 3500 HUF (algo asi como 250 pesos) y dije: Va. Llegue, solito. Comí como cerdo miles de cosas muy interesantes visualmente y que ahora confundo de sabor y a las que no les tome fotos porque se me acabo la bateria de la cámara. El vino una delicia, y los postres también. Y más vino y más vino. Delicioso. Y cuando estaba pagando la cuenta se me acerco un hombre de una mesa, donde abundaban los hombres guapos y algunas mujeres-no-tan-guapas. Bertrand se llamaba (lo recuerdo porque me dió su mail) que me invito a su mesa. Yo ya me iba y como no tenía planes para esa noche (porque pese a lo bien que me había tratado, no era lo mismo caminar a las 9 de la noche que a las 2 de la mañana por la ciudad), pensaba irme al hostal y buscar hostales en Praga. Sin embargo la invitación me intrigo y el hecho de que eran franceses.

Acepte la invitación. Me introdujo a sus amigos, eran en total 8, 4 hombres, 4 mujeres. No recuerdo sus nombres porque me los tiraron de golpe y eran muchos y con el tonito francés menos.

Su inglés era peor que el mío, pero con mucha paciencia nos comunicamos. A estas alturas todavia tenía la esperanza de que alguno fuera gay... al poco tiempo desapareció cuando descubri que habia 4 parejas. Total que no importo y estuve platicando a ratos con todos, sobre México, sobre Francia, sobre que sabía de francés, español, la educación en francia, cuánto ganaban, a que se dedicaban (todos menos Bertrand estudiaban biología y estaban de vacaciones por una semana) Bertrand trabajaba en algo que no entendí del todo, pero que involucraba dinero y trabajar en varios países, fue ahí cuando lo entendí... Bertrand era de los que les importo poco la escuela cuando descubrió que en el mundo había muchos lugares por conocer y que algunos años de la universidad era una pérdida de tiempo... quizá vi en él al Sal de Jack Kerouac, y Bertrand-Sal me dió su correo. (Que acabo de agregar a mi msn)

En camino a un bar, continué platicando, ahora con este muchacho muy inteligente que me recordó a Dawson, el de la serie, y que tenía el inglés más entendible, después de la novia de Bertrand. Como buen extranjero y mexicano, le decía porque tenía que visitar México y contandole todas las maravillas que había por acá y de lo barato que les resultaría a ellos (una vez pagado el avión) y el muy interesado me preguntaba sobre precios, lugares, y obviamente, seguridad.

Llegamos al bar, donde estuvimos por un rato más. Hasta eso de la 1 de la mañana que decidieron ir a dormir. Claro, yo estaba a unos 2 o 3 kms de mi hostal. Para ese momento ya no importaba, no había duda... Budapest me quería y yo igual. Salimos del bar, nos despedimos y tome estas fotos. No esta Bertrand ni su novia porque se quedaron en el bar y de hecho no me di cuenta de que se habían quedado hasta que vi que no nos alcanzaron. Una lástima, no me pude despedir de ellos. Que al final, puede ser no tan malo, porque en mi lógica destinal significa que me lo voy a volver a encontrar algún día. Además de que me dijo que cuando quisiera le mandará un mail para que lo visitará en Francia, en Avignon para ser exactos. Yo les dije lo mismo respecto a México.



Con mi confianza en la ciudad y a falta de otra opción, comencé a caminar, primero hacia el hostal y después con la intención de despedirme de la ciudad, yo ya muy contentito y en el nuevo mood: Pest-is-cool.

A las dos de la mañana empezó a hacer frío y fue cuando dije o me voy al hostal o encuentro un lugar donde tomarme una cerveza. Opte por la segunda. Fui a un barsito (sí, gay, nada más por curiosear) que estaba casi vacio y solo habia como 10 personas. El mínimo de consumo eran 1600 HUF y dije bueno, que total ya no hay nada más que hacer. Total que el lugarcito resulto curioso, en primer lugar estaba en un sótano. La mitad de la gente bailaba de esas canciones gay harto populares (entiéndase por ejemplo: Madonna) y había dos que tres húngaros agradables a la vista, entiéndase un 30% de hombres guapos. ¿Cuándo sucede eso en México. Por segunda vez me arrepentí de visitar Budapest en lunes. (La primera fue cuando todos los museos estaban cerrados)

Total que me acabe tomando 4 cervezas, y me divertia viendo gente que no se me acercaba, porque la pinta de extranjero se me notaba a kilómetros y más cuándo llegue y el barman no hablaba inglés y uno de los muchachos de ahí me tuvo que traducir. Era el único que iba solo y como soy re malo para eso de iniciar conversación me la pase entre leyendo una revista en húngaro y usando una computadora para mandarle mails a mi amiga, confesandole que el alcohol estaba haciendo efecto, a Armando que ya había encontrado mi motivación de vida y no era el alcohol y a mi hermana presumiendole que había conocido a unos franceses bien guapos (evitando la parte de las novias, obviamente)

Nos sacaron a las 4 de la mañana. Me fuí derechito a mi hostal, muy contento (que conste que no borracho) y ya no me importaba lo vampirezca que lucía la ciudad. Llegue al hostal a las 4.30, saque mis cosas del cuarto, cheque mi computadora y busque las primeras direcciones de cualquier hostal de Praga. Le dije a la rata que no podía pelear el día del festejo de cumpleaños porque no estaba en condiciones (por el tiempo, claro) ella cumple el 27 y yo el 1 de Marzo, entonces nos disputabamos quien iba a festejar el sábado 28. Toque a los encargados del hostal, diciendoles que me iba y que les dejaba las llaves. Tome mis cosas y sali a eso de las 4.50. Todavia tenia unos 5000 HUF y a esa hora no estaria abierto una casa de cambio y quien sabe si en Praga cambiarían Florintios por corona, no quisé arriesgarme y me metí a una tienda a comprar refresco y un licor muy húngaro que traían los franceses. Eran las 5.05. Comence a caminar rápido o lo más que se podía por la calle empedrada. Estaba en tiempo, no me preocupaba. No pasaba el tranvía ni se veía a lo lejos, por lo que decidi caminar. Estaba a 15 minutos de la estación de tren, no me preocupaba. Llegué a la avenida, donde estaba la estación de metro. Pensaba caminar hasta la estación, ¿pero para qué caminar si podría tomar el metro y desquitar mi pase de 24 horas?

Baje al metro.


El metro se acaba de ir. Hace un minuto, según el contador que en el caso de Budapest funciona diciendo cuanto tiene que paso el anterior. Me empezaba a poner nervioso. El reloj de la estación marcaba las 5.15 y solo era una estación. A lo mucho llegaria 5.25 al tren sin ningún problema. Mi experiencia me había dicho que pasaban entre 3 y 5 minutos.

¡Error!

Mi desesperación aumentaba una vez que el reloj llego a las 5.20 y el metro no llegaba. No podía salirme porque no llegaría. La opción ahora era el metro o el metro.

Cinco minutos después llego el metro.
Justo a tiempo - pensé, Si llego, si llego. 5.28 cuando baje del metro. Corri, subí las escaleras, entre a la estación y observe la lista de los trenes que iban a salir. No había ninguno que dijera Praga. Pregunté y...

Eran 5.32

¡MALDITA PUNTUALIDAD EUROPEA!

La vieja que me había vendido el boleto se reía en mi cabeza diciendome: ¡No es reembolsable, jajaja! ¡Solo se puede utilizar en esa hora y fecha, jaja! Yo no sabía si reírme con ella o llorar, supongo que también estaba alegre por el alcohol. Corrí a las taquillas de boletos. Mi felicidad de haber conseguido el boleto con la distancia más larga a un precio especialmente barato se desvanecia a cada paso hacia la taquilla. Pregunte por el siguiente tren, esperando una respuesta que involucrara tarde o noche de ese día y en mi cabeza la señora se reía de mí preguntando que iba a hacer todo el día y que tendría menos tiempo de conocer Praga.

Llegué a la taquilla. Otra mujer, menos amable y risueña me dijo que el siguiente era a las 9.28 de la mañana. No suena tan mal. ¿Y el precio? El mismo. Pufff! Que suerte! Pese a eso, seguía siendo el boleto más barato de todo el viaje, considerando la distancia.

One, please. Do you accept Euros?

No.

La mujer del día anterior me había dicho que sí. ¿Y ahora? Habia gastado mis ultimos Florintios en alcohol. No iba a cambiar más euros, además a esa hora ni habían abierto las casa de cambio.

No. Solo florintios y cualquiera de esas tarjetas- dijo señalando una lista donde aparecia Visa, Mastercard, y otras
¡La Tarjeta! Claro- se la dí.

(Nota: Mi papá me dió su tarjeta y número confidencial, por si alguna emergencia. Y esta claro que era una emergencia, además de que al tonto-yo se le olvido su tarjeta de débito en el escaner de la casa escaneandola para que le depositaran "en caso de emergencia", había sido una fortuna que mi papá me la hubiera prestado, de otra forma no podría arriesgarme a ningún caso de emergencia)

Recordé la clave en mi mente, listo para teclearla cuando la mujer me diera la terminal (como suele pasar en Polonia y Austria, asi habia sido aunque nunca la había usado a falta de una emergencia) y de pronto...

Me pasa el ticket para que lo firme.

¿QUÉÉEÉÉÉÉÉÉ?

Tuve un flashback al baño de mi casa, haciendo copias de la firma de mi papá hasta que saliera una confiable que convenciera al maestro de que mi papá había firmado mi examen con calificación reprobatoria. Claro que esta era un caso extraordinario, cualquier error y acabaria en una cárcel de Budapest. ¡Maldita traicionera Budapest, me hiciste creer que me amabas y yo te creí y ahora me traicionas! ¡Te odio!, pero no era momento de mi drama.

Concentrado: Una linea asi, otra así, vuelta, rayitas, circulitos y punto. Le entregué el ticket firmado.

La mujer lo vió un segundo y lo comparo con la tarjeta.

Tan. tan.

Me entregó la tarjeta y luego el boleto. No sé si suspire en ese momento, pero seguramente. Es chistoso que ahora que intento recordar la firma no puedo.

Me fuí a sentar más tranquilo. ¿Y ahora qué? Estoy cansado, tengo sueño y debo esperar 3 horas y media. Me acurruque en una banca y me dormí no muy cómodo alrededor de una hora hasta que el frío-más-frío me despertó. Estaba temblando, el frío era insoportable. Me levanté buscando un lugar donde quedarme, lo único abierto era un cibercafé. Entre y salí a los 30 segundos porque no tenían sistema.

Me estaba congelando y no sabía que hacer. Budapest me sonreía maliciosamente. Salí a la calle buscando algún lugar. Y de pronto ahí estaba, el único lugar abierto a las 7 de la mañana. Como caído del cielo. Budapest, ahora siendo amable me daba una lucecita de esperanza. No moriría de frío: Había un McDonalds abierto. Con conexión a internet. ¡Yupi!

Fuí. Tuve que buscar en todas mis bolsas, mochila y maleta juntando todos los florintios en moneda que se habían perdido en mis cosas. Al final logré juntar para un café. Me fuí a sentar a una mesa, saqué mi computadora y me encontré a Nico, Ernesto y Rosa. Y me queje con ellos de la puntualidad europea tan horrible en estos casos. Busque más hostales, descargue mis fotos, las acomode mientras esperaba. A las 9 salí con toda la cautela posible. A estas alturas, había que tener cuidado con Budapest... podría estar esperando hacer una última travesura de ser posible... como atropellarme, asaltarme, que perdiera el boleto, o que me presentará al amor de mi vida justo en el momento en el que el tren avanzará en dirección a Praga.

Nada de esto paso y pude subir al tren a las 9.15


Fue entonces cuándo comprendí la relación amor-odio entre Budapest y yo. Era una relación enfermiza, incomparable, adictiva, necesaria, maravillosa. Estaba seguro en el tren, eso aseguraba que estaría lejos de Budapest en poco tiempo. Aseguraba mi existencia y que nada malo me fuera a pasar y que no moriría congelado. No había de que preocuparme, en el tren estaba seguro...

El tren comenzó a moverse. Nos íbamos, a la hora puntual. Prometí que si saliamos tres minutos tarde iría a reclamar mi boleto. Pero no, en punto de las 9.28 el tren comenzó a moverse. La puntualidad europea a mi me sigue pareciendo cosa de magia.

Y fue entonces qué pensé que me gustaría quedarme. Esa sensación que solo Budapest me provoca, ese miedo y maravilla mezclado, el misterio. Su silencio. Y ahora que lo pienso, esa dualidad (muy entendida entre los piscis) entre la parte Buda (que es masculina) y la parte Pest (que es femenina), y toda mi experiencia-Budapest fue así, oscilante entre lo sublime y el miedo. Ahora que me iba no quería. Sentía a los ojos invisibles de Budapest observandome mientras huía. Mirando por la ventana prometí volver. No había terminado con Budapest, no era una conquista completa. No me pertenecía, se negaba a ser mía. Debía volver. Pero el tren seguía avanzando y ahora sentía como Budapest lamentaba mi partida y yo lamentaba haber huido. Volveré quisé gritarle por la ventana, pero no me pude levantar y en vez de eso yacia en mi asiento, junto a una pareja de señores. Estaba muy cansado. Me tape con mi chamarra y aunque el asiento no era particularmente cómodo caí rendido.

Sabía que Budapest sabía que volvería y yo sabía que volvería. Es la base de la relación amor-odio te vas cuando tienes demasiado, pero siempre vuelves de forma irremediable. Y yo estaba embriagado de Budapest y sé que Budapest me quería. Me había cuidado y realmente nada malo me había pasado. Amaba Budapest, en solo un día... solo estaba celosa de que la comparará con Viena y se planteó como reto darme una experiencia única y personal. Lo había conseguido.

Budapest Te Amo, y sabemos que volveré...

Dormido salí de Hungría. Desperté en Eslovaquia. Volví a dormir mientras me adentraba en terrenos de la República Checa.

(SECRETO: Jené no sabe nada de los franceses, esa noche los deje en la maleta contra su voluntad, advirtiendoles que no quería que un vampiro se los chupará, si Jené se enterá que en vez de vampiros encontré franceses me odiará por el resto de mi vida)

10.3.09

Ecos de cumpleaños.

¡Un año de blog!
Bueno, fue ayer, pero no lo recordé hasta hoy...
Gracias a los fans, seguidores, visitantes y a los que cayeron por error...
Y la culpa la tiene este muchacho, que me introdujo al vicio de blog un año atrás.
y aquí sigo...

En otras cosas, y como lo prometí, dos personas ya cumplieron con ese puntito sobre continuar el festejo.
Aquí estrellita para Oscar, que el viernes invito al Marrakesh... donde oí la canción de Kabah que nos perdimos la semana pasada.

Y a Ale M, que en vez de cerveza se disparo un café este lunes que la fuí a visitar a la escuela, después de que me recordó cuanto se había reído de mi el día del Lipstick.

2.3.09

Recordatorio

Las personas que aparecen en la lista, se les recuerda que en los días pasados prometieron continuar el festejo o en su defecto, invitarme alguna cerveza o paleta de ron. Que esta nota sirva como recordatorio, y prometo de que en caso de que lo cumplan se les anotará una palomita junto a su nombre y una entrada de blog en agradecimiento. Aquí los nombres, en orden en que lo fueron prometiendo.

1. Oscar
2. Maribel
3. Ale M.
4. Tania
5. Denisse

1.3.09

Créditos de Cumpleaños

No puedo escribir aún lo increíble y divertido que estuvo la noche anterior. (No sin antes terminar de anotar mis aventuras por Europa) Pero puedo dejar los créditos de las personas que fueron parte importante de la noche. Por orden alfabetico, claro. Me recuerda a la escena del grinch, en la que esta en la montaña y por orden alfabetico con el directorio telefonico se pone a gritar cuanto odia a los quienes, en el caso mío es al revés, como agradecimiento...

Ahora, quizá estaria interesante que cada quien escribiera un poco de lo que paso anoche (en caso de que algo se me haya olvidado) y una vez terminado mi viaje por Europa, pasaré a colocar la cerecita del pastel del 1 de Marzo, osease mi cumpleaños... Ya sin darle más vueltas, la lista...

1. Adrián
2. Ale M.
3. Ale L.
4. Alexawers
5. Darío Alejandro
6. Eduardo, mi hermano
7. Eduardo, Lalo, mi amigo
8. Eduardo, Lalo, el novio de Ale
9. Eduardo Contreras
10. Ernesto
11. Jorge Cuevas, La prima
12. Lizbeth
13. Luis Javier, el buho
14. Maribel
15. Nico
16. Oscar
17. Raúl
18. Rosa
19. Walter
20. Ximena, ratita
21. A los amigos de mis amigos que también fueron y me felicitaron...

A todos, GRACIAS...
Los 22 empiezan increíbles y me siento de maravilla...
Abrazos, Besos exponencialmente contentitos...
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