17.10.11

Un año después: Anna Bolena

Ya había tenido otros atentados de regresar al blog, pero siempre por alguna circunstancia, a menudo falta de inspiración, abría la página, escribía dos frases y después todo ánimo desaparecía cuando una distracción menor interrumpía mi concentración en el monitor. Es eso o que el nuevo diseño para escribir entradas no me acababa de convencer.

Esta mañana me he decidido a escribir. ¿Será decisión o es que aun estoy emocionado de la ópera del pasado sábado?

He cambiado...
ahora soy todo un "ñor". Un Godínez que trabaja de 9 a 6. Escucho Ópera y tengo una vida marital muy alegre. Hasta cuido plantas y pongo cortinas. ¡Soy un monstruo! Como sea, estoy feliz...

A lo que iba, la ópera del sábado: Anna Bolena. Ha pasado un año, una temporada, desde que voy, bien guiado por Ángel, a las transmisiones en vivo desde el MET en el Auditorio Nacional. Este arranque de esta nueva temporada fue en particular especial. Quizá por la larga espera desde la última transmisión en Mayo hasta esta. 

Para los que no fueron, una probadita de Anna Netrebko, en el papel de Anna Bolena, en una interpretación sublime, brutal, descarnada. Para ustedes el último aria de Anna Bolena, antes de que sea decapitada



Voilá!


Personalmente me conquistó con la primer aria del segundo acto en la que la amante y próxima esposa de Enrique, le confiesa a Anna que ella ha sido la traidora y que siente una gran culpa al mismo tiempo que un gran amor por el rey. En cuánto al texto, me emociona profundamente que Anna primero la maldice y después la perdona y le implora a Dios por la pobre. La voz de Anna y su mirada, llena de odio al sentirse traicionada, oscila después entre el rencor, la misericordia y la venganza. Las emociones, tan complejas, vibran en su voz y explotan en sus ojos. ¡Qué mirada!


Hay dos ideas rondando en mi cabeza después de ver esta ópera. La primera:  En el aria en la que la corte le pide a Enrique que le otorgue el perdón a Anna dicen una frase que más o menos va así:

"Recuerda que el rey es en la tierra, el reflejo de Dios en el cielo"

Es obvio que hace referencia a la creencia en estos imperios de que el rey era elegido por Dios para gobernar y para ser el intermediario entre el pueblo y la divinidad y que este debe actuar bajo el deseo de Dios. Sin embargo, este texto me hace pensar en si el Rey es el reflejo de cómo es Dios, entonces Dios debe ser un ser manipulador que utiliza a los hombres, que cambia sus leyes a su beneficio y que su justicia obedece a caprichos personales. Y si esto es así, como muchas veces parece que es, ¡estamos jodidos! Da miedito.

La otra línea de la ópera que me emociona es la visión del perdón como La Venganza Más Cruel. Anna perdona a su traidora consejera, por cuya traición ella morirá. ¿Cómo alguien puede ser feliz después de cargar con la vida de una persona "tan bondadosa" que es capaz de perdonar a sus asesinos?

Al final, la felicidad de Enrique y su nueva reina esta cimentada en el sacrificio de Anna. Antes de que Anna sea decapitada, ella se ofrece como una martir. Es ella la que aprueba este matrimonio, porque ella es una reina, es la elegida por Dios y eso la convierte en una heroína malévola. Su aria de la locura, tan común en Donizetti (véase Lucia di Lamermoor), se vuelve esta vez en la locura que se mantiene tambaleante sobre la delgada frontera que divide la venganza, el perdón, el orgullo y el miedo. Con todas estas emociones, mientras se va acercando la hora fatídica, ¿cómo no volverse loco? La gran diferencia con las Annas (la Bolena y la Netrebko) es que no necesitan rodar por el escenario, ni caerse, sino por el contrario, mantenerse firmes, enteras, demostrar su orgullo y que es superior al capricho del rey y con el al capricho de Dios. Anna, la Netrebko, desgarra con su último aria, se descubre el cuello y se entrega a su verdugo mientras la cortina rojo-sangre cae cubriendo todo el escenario.

Solo de acordarme, comienzo a respirar más rápido y con estas ideas en la cabeza, es que he vuelto al blog. Y espero seguir más activo. Agradecimiento público a Ángel que me ayuda a ponerle palabras a mis ideas, desde hace un año. :)

10.5.11

Hasta dan ganas de morir. El Requiem de Berlioz.

(Nota: Es una copia de lo que publicó mi alter ego, el Capitán Demy Demy en su blog: http://capitandemydemy.blogspot.com )

De pronto me dieron ganas de escribir. Y abrí un blog
De pronto me dieron ganas de escribir de algo que conozco muy poco. Quizá por la tarde y la lluvia.
De pronto me dieron ganas de escribir de algo que conozco muy poco, la música. Del Réquiem de Berlioz.

Este sábado 16 de Abril, la Orquesta Sinfónica de Xalapa dio un concierto en la catedral de la ciudad de México. Presentó la Gran Misa de difuntos, opus 5 de Berlioz. ¡Vaya reto!

(Antes de continuar, es preciso aclarar que soy un analfabeto musical y que en gran parte le debo este nuevo gusto por la música a Orlando, que no es su nombre real, y que en lo sucesivo será O. Él ha sido mi sensei musical, de la música "buena", clásica, de esa que requiere de otros oídos para ser disfrutada. De la que rara vez se baila, se canta y que quizá mi papá utilizaría para dormir. Hoy, por motivos varios, O no pudo ir. La música resonando en la catedral me ha provocado emociones que se han quedado dentro y no han encontrado vía de escape. Por eso lo escribo, seguramente. Lamento no conocer tanto de música para ser más específico en los términos, instrumentos y momentos del Réquiem, pero sin duda es algo que con el tiempo, la experiencia, escuchar música y reflexionarla se va perfeccionando. Por lo pronto les dejo mis impresiones perfectibles de este evento singular.)

El cielo gris a punto de llorar daba el tono perfecto a la velada. La misa se retraso porque el cielo no aguanto más y derramo algunas lágrimas inundando las calles del centro histórico. Como en todo concierto, el sonido era un caos, gente hablando, músicos afinando, celulares sonando, en fin, la catedral parecía un mercado, me recordó al Nuevo Testamento. De pronto, se hizo el silencio cuando Jesús, digo, el director de orquesta, Fernando Lozano, subió al atrio mientras el cielo gris a través de los ventanales sobre las cúpulas de la catedral empezaba a oscurecer, iluminado de vez en cuando por algún rayo.

Comenzó a mover las manos.
Muy sutil, la música comenzó a recorrer los pasillos, a inundar las cúpulas, los recovecos y las figuras religiosas. Los coros elevaron la catedral al cielo, y por casi 90 minutos parecía un refugio del Dies Irae. Quizá afuera el mundo se estaba acabando, víctima de un diluvio o del fuego del infierno. Pero por dentro las columnas adquirían una fortaleza innombrable. La arquitectura jugó un papel importante, cuando el sonido resonaba en sus espacios y principalmente cuando de los cuatro puntos cardinales provenía música todo el templo se volvía tan pesado, tan indestructible, y solo vibraba la amenaza de una fuerza superior que parecía estar resguardando el recinto sagrado. Por momentos corría la sensación de que iba a irrumpir con todo su poder en medio del atrio, ofreciéndonos un espectáculo único, de redención, esperanza y fe que abrigaba el alma de los presentes.

Ni la catedral se partió en dos, ni entró la mano de Dios, ni se acabó el mundo afuera y sin embargo eso se sintió. La música era un llamado directo al alma, que por momentos se elevaba por encima del cuerpo y se acercaba al centro de la catedral donde la música la acariciaba y le ofrecía consuelo a tantas penas. Si, mi escrito es muy católico, es, sin duda, porque la música es muy católica, yo no lo soy tanto. Justo pensé en el poder y la influencia de la iglesia católica en el arte y todos los regalos que nos dejó. Una tristeza que ya no sea así.

El final, tan breve, corto, sin estruendosos ni espectaculares movimientos, como si las puertas del cielo se cerraran una vez que entramos al paraíso, sutiles, discretas, para que los otros, los que se salieron a mitad del evento, no se dieran cuenta de que acababan de perderse un momento único de redención y de paz. Si así es la muerte, si así se siente, hasta dan ganas de morir.

Fue anunciado que el concierto sería dedicado a las víctimas de la violencia que vive el país en los últimos años. Un acierto. Lastima que todos aquellos matones nunca se pararían en un evento así. Si lo hicieran, otra cosa sería.

Como último apunte, siempre me han molestado los eventos gratuitos. Este no fue la excepción. La gente, tan grosera, comenzó a salirse a los 30 minutos de iniciado el proceso de sublimación. Una falta de respeto, si en el cine es molesto, en un concierto de este tipo debería ser inaceptable. Un celular sonando, gente hablando, y los ruidosos pasos al momento de abandonar el recinto sin duda son irritantes para los que estamos disfrutando del momento. Hasta ganas daban de que afuera el mundo estuviera agonizando de verdad y todos los insolentes ruidosos se extinguieran también.

Para los que no se enteraron del evento, aquí una muestra del Réquiem. Imagínense esto en la Catedral Metropolitana.


7.7.10

Blue

Usualmente las vacaciones son, como el término inglés, Blue...

...y todo lo que eso signifique.

Tanto tiempo libre y sin estar en un estado de constante presión me relajan demasiado los pensamientos como para divagar en detalles de mi vida, atar cabos sueltos de historias y lugares pasados y si atados, entonces desanudarlos y reconstruirlos como una nueva historia, más trágica, más romántica, depende lo que no sea. Total, para eso son los recuerdos. He iniciado una campaña para afrontar las blucaciones y porque además el cielo gray no ayuda en mucho, mas que para practicar mi francés repitiendo una y otra vez:

Il pleut des cordes sur le genie
de la place de la Bastille
nous marchons sous un ciel gris
Perce par des milliers d'aiguilles
Il pleut des cordes sur le genie
les nuages trop lourds s'abandonnent
de l'eau pour les gens de Paris
pour l'ange nu sur la colonne
Hoy fuí a correr. Algo sobrenatural pasa. Me he estado durmiendo relativamente temprano y me despierto a las 7 de la mañana. Mi hermano ha estado yendo a correr y hoy, que no tenía mucho por hacer (salvo un programa de radio que no llego :S) acepté ir con él. Me sacudí la flojera, que no sueño, me puse los tenis checos (no me comí letras, es una pedante presunción mía nada más, los tenis no tienen ninguna particularidad, ni la etiqueta pues) y corrí 5 kilómetros en tres escalas. Tomando en cuenta mis meses inerte no esta mal. Creo. Y hasta ahora no me han empezando a doler los pies ni piernas.

Après...

Huí a la Vasconcelos, la biblioteca. Pues mi casa es el peor lugar para concentrarme. Llegué con la esperanza de que ya estaría mi credencial... pero no ha llegado, dicen. Quería comenzar a leer y después poder salir con algún libro para utilizarlo como esponja de tiempo en los largos caminos del metro. El último fue "Novela Teatral" que es una "Novela teatral" de Mijail Bulgákov, pequeña, en ambos sentidos, frente al Woland de Mistri i Malgorzata.

En mi larga lista de los que quería leer figuraban Pier Paolo Pasolini, Bertolt Brecht, Bulgakov, Cortázar, Dreyer. Escogí de Alessandro Baricco, "Seda" una recomendación reciente y por el tamaño del libro, la única opción para leer en un par de horas.

¡Qué tranquilidad de la biblioteca y que vista, y hay lugares libres, no hay que pelearse por un sillón como en el Starbucks! Las 4, las 5, 5.30... En algún momento una moneda de 5 pesos anhelante por probar aquel sillón salió rodando de mi bolsa. La sentí, pero deje que disfrutara unos minutos la tranquilidad del lugar. En uno de los momentos clímaticos del libro, un hombre con una credencial que no logré entender de que era, se me acercó... me dijo que se llamaba "algún-nombre-que-olvide", hablaba un poco gangoso, y con un brillo en los ojos que se tambaleaba por la cuerda que divide la inocencia y la estupidez. Opto por la inocencia, mi significado de estupidez no podría estar en armonía con la inocencia. Me pregunto que si no tenía una moneda de 5 pesos. Me veía sonriendo, la traidora. Estaba a un lado de mi pierna, la tomé. ¿La quieres?-Pregunte. Fué un sí rotundo. Y fué sí.

Retomé la lectura. Por unos segundos mientras releía los últimos parrafos pensé que me había costado cinco pesos ese énfasis sobre ese parrafo, porque de pronto, ahí estaba esa respuesta a las cosas que estaban rondando mi cabeza.

C'est fini.

Acabé más azul, pero esta vez con resonancias positivas...
-Es un dolor extraño.
En voz baja.
-Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
No tengo algo que me de nostalgia por no haber vivido, pero la pura idea me aterra, al mismo tiempo que me seduce, por esa naturaleza dual pisciana y lo masoquista que nace naturalmente casi junto al sadista que me brota de vez en cuando. En pocas palabras, porque no tardan en cerrar la biblioteca, el libro me ha encantado y me ha sumergido como en un mar de seda blue que si no ahoga por lo menos apachurra mi corazón de pan bimbo...

No tengo un buen final para este post, pero me voy a comer felizmente azul...

30.6.10

Motivos para viajar.

El fin de semana platicaba con un conocido, apodado Xicoatl, que se va a Brasil, hace unos días vi la publicidad que hizo Lars Von Trier para el turismo danés, por accidente me perdí en las fotos de mi viaje a Budapest, mi blog no-muerto salió de su sepultura. Una serie de coincidencias, también conocidos como pretextos se unieron, casi casi como los anillos del poder de "El capitán planeta y los planetarios" para devenir en este post sobre esos lugares que muero por visitar, pisar y vivir y las razones que han convertido a estos lugares en obsesiones personales.

Copenhague, Dinamarca. Es un sueño en el que un desconocido me aborda en un café invitándome a Roma, seguido de una serie de encuentros y desencuentros, despedidas y saludos, de olvidos, invenciones, reinvenciones y mitos, mientras en la mente retumban las palabras: "Todo es una ficción, una reconstrucción, pero aún así duele" El director danés Christoffer Boe es el responsable de que Copenhague este en primer lugar en mi lista de países por visitar, de que sea una obsesión y que en mis anhelos más profundos el mito de Eurídice y Orfeo se cumpla si desciendo al subterráneo de la ciudad. En mi imaginario, la ciudad suena a Fred Astaire cantando "Night and Day" si la observo desde la ventana del hotel, y a nivel de calle, "Adagio for strings" hace vibrar la oscuridad otoñal de la ciudad. Todos usan abrigos largos, y caminan como siendo parte de una orquesta en conjunto a la ciudad. Todos son la ciudad y la ciudad no es solo los edificios y las calles. Ni que decir de los edificios, que parecen inamovibles, pero que a la menor provocación toda la ciudad podría ser levantada por estos que como globos de helio arrancarían a la ciudad del suelo, alejándola de este mundo terrenal. "Reconstrucción" y "Allegro", las películas de este director, han logrado conseguir que sienta una necesidad imperante de pisar tierra danesa en Otoño, a tal grado de sentir un palpiteo en el pecho que me enciende el alma cada que mis pensamientos viajan, se meten a un café cualquiera y con los ojos tomo una que otra foto digital subexpuesta y granulada.


Moscú, Rusia. La advertencia de "No hablar con desconocidos" no aplica por el idioma. Camino por las calles de Moscú llego a los estanques del patriarca y ningún hombre se me acerca, soy yo el único extranjero. Y no me atrevo a hablarle a nadie, no quisiera comenzar una discusión sobre Jesucristo... No vaya a ser que... Por los rieles del tranvía no hay rastro alguno de aceite derramado, ¡No habrá muertes hoy! Y aun así, estoy excitado... puedo ver la cabeza rodando de Berlioz. Visito Griboyédov, oigo a la multitud intelectual hablando aunque todo esta en silencio... Visito el hospital psiquiatrico donde me prohiben la entrada, ¡ya están cansados de que gente como yo, llegue preguntando por "el Maestro"! Por la calle adivino la ventana de su habitación, que de pronto se abre dejando salir a todo un séquito volador que rápidamente se pierden entre las nubes que de un momento a otro aparecieron en el cielo. Finalmente, la última escala... La casa de Margarita, sus cosas en los estantes, la cama aun hecha, como si los años no hubieran pasado y su ropa acomodada, perfecta, inútil... Salgo, estoy agotado, mucha emoción corre por las venas, quiero descansar y me voy a un hotel, a un hostal o que más da, mañana visitaré la plaza roja, el Kremlin, no importa... En mis sueños varios hombres, entre ellos un gato que anda sobre sus dos piernas entran a mi habitación, todo comienza a girar y me desplomo. Abro los ojos y una ola me llega casi a los pies, el ruido monótono del mar me sacude las orejas... Me incorporo, un muelle, sin preguntar al hombre que se dirige con caña en mano, entiendo que estoy en Yalta. ¡Diablos! ¿Cómo haré para llegar al show de Voland esta noche? (Mijail Bulgakov, El maestro y Margarita, mi motivación para visitar Rusia)


Twin Peaks, Estados Unidos. Al mismo tiempo que una gran curiosidad se apodera de mi, un gran miedo me hace no brincar la frontera en busca de ese pequeño pueblo al norte de Estados Unidos. El simple hecho de llegar por automóvil y tener que pasar entre el bosque me atormenta, ¿de dónde sacar el valor para atravesar la carretera en medio del bosque por la oscuridad? La imagen de arboles que aparecen a los lados iluminados por los faros del auto y desaparecen en los espejos retrovisores me ponen la piel chinita. No dejo de pensar en la similitud que hay con Silent Hill, ya la imagen es lo suficientemente aterradora como para encima imaginar que de la nada apareciera una mujer que me hiciera perder el control del auto y caer en algún pueblo perdido por la niebla. ¡Quita esas imágenes de la cabeza! -me ordeno y continuo manejando atento por la intranquilidad de la noche. Finalmente llego y veo el anuncio de Twin Peaks y su población. Me paro en el primer lugar abierto en medio de la noche donde sirven un café inigualable. El mejor café del mundo y rosquillas que no están nada mal. Una mujer con un leño me ve desde una mesa, ¡que rara mujer! Abraza al leño casi como si fuera un hijo y susurra algo. Hace un guiño y yo no logro definir si fue dirigido a mi o yo me crucé y lo recibí. Es mejor partir, con unos vasos extras de café. Llego al hotel y aunque estoy cansado, sigo bebiendo de ese increíble café... no quiero dormir, no quiero soñar... Afuera el pueblo se ve tan tranquilo, aunque no hay grillos y a decir verdad ningún ruido. Apenas llega el rumor de una moto por la carretera a lo lejos y se pierde entre las dos montañas casi gemelas. Le digo lo que pienso, lo que he visto, mis planes para mañana a mi grabadora, mi gran compañera. -Visitar la tumba de Laura Palmer y de su prima -. Camino por la habitación intranquilo y cansado. Me refresco en el baño con un poco de agua en la cara y cuando levanto la mirada al espejo y un hombre de cabellos largos, de mirada trastornada, que se ríe endemoniadamente aparece en el reflejo. Ahora entiendo porque tenía que llegar a Twin Peaks.

La lista sigue y sigue. Oslo por la necesidad de repetir con una paleta de color como la de Reprise. El Berlín Zombie de Bruce LaBruce. El Nueva York desenfrenado sexualmente entre maquetas de la ciudad de John Cameron Mitchel, los bosques húngaros de Bambi, el Israel gay de Caminando sobre el agua, C.R.A.Z.Y. y The Bubble. El Nantes de Jacquot, La Cracovia inundada de agua en estado líquido del último mes. Un amigo en Eslovenia. Los vampiros de Rumania, La Varsovia de "Reserwat", la Roma de Fellini, y la edad media sueca de Bergman. Los rojos del comercial de Marruecos. La China de Wong Kar Wai, y también La Tierra Media Neozelandesa, supongo. Y Japón porque tengo una fe rara en que aquí me perderé y con una suerte rara quizá me vuelva a encontrar...

25.6.10

Un blog zombie

Practicamente mi blog murió el pasado 18 de Febrero. Este año si de por si apenas daba unas cuantas bocanadas intentando sobrevivir, en Febrero murió cuando dejé de escribir, sepultando mi querido blog en el cementerio de blogs que día a día crece y crece. De pronto tenía ideas que quería escribir para mantener el blog vivo y vigente, pero me faltaba concentración. Y murió.

Por fortuna, desde Otto, soy fan de los zombies. Y ni tan fan, solo me nació una filia particular y un cariñito especial por los zombies y eso, tampoco por todos. Y lo único que le faltaba al blog era eso, volverse zombie. Así, errores ortográficos, gramaticales, de redacción, concreción, cohesión y demás elementos de la lengua quizá sean perdonados por lo medio muerto del cerebro-zombie. (Además, como que en el mundo de las letras esta de moda morirse, sin ofender a los Grandes ni a los seguidores)

Así que he vuelto, muerto y mejorado (de esto último, no estoy tan seguro) por lo menos je peux écrire en francais(con c cedilla que no encuentro en el teclado) and in english too. Y eso, más o menos.

Intentaré escribir más a menudo. Solo para no perder la costumbre.

18.2.10

Un post breve sobre Starbucks

1. Sólo voy a Starbucks para sentirme como en una pintura de Edward Hooper.

2. En mi mesa, en las últimas tres horas se han sentado: Un argentino guapo que mutó mientras fuí al baño en un Español aún más guapo y cuando se fué llegó un güerito tipo Inglés (yo supongo que es Inglés porque toma Té helado en un día con lluvia). Frente a mi un Japonesito cero sexy junto a un cuarentón con piercings en la ceja.

3. El día de hoy por la lluvia, toda la gente se metió a los Starbucks y en vez de pintura de Edward Hooper parece de Pieter Brueghel.

4. La única persona que me ha hablado fue una mujer para que le ayude a conectar su lap a internet. Ash... ¡mujeres! ¡Me voy!... solito :(